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Cuando tuve la oportunidad de conocer a Ángel
Hernández, lo hice en una visita que realicé a su casa, él la llamaba
"La Casucha"- Pero allí estaba él, con un cuaderno en su mano, escribiendo sus
poesías. Su mirada buscaba la musa que a veces se iba, y a quien tenía
que enamorar para que regresara. En su boca un tabaco apagado, que se
encendía una vez que regresaba la musa, su inspiración.
En su casa, lo acompañaba su amor eterno, Martha,
junto a sus
nietos. Su mundo estaba en la poesía, a diario lo visitaban alumnos del
liceo, la escuela de Araya y de diferentes universidades. Él manejaba los quehaceres de la poesía
en forma magistral, hablar con él era estar en una clase, no salíamos de
su "casucha" sin una buena
recomendación para hacer mejor nuestras poesías.
Cuando Ángel leía alguna poesía de otro, ponía toda
su atención, describía la poesía, la desgranaba en todas sus
partes, y luego la iba construyendo cual mortal arquitecto de la
fantasía.
El poeta Ángel Hernández cultivó casi todos los
géneros de la poesía, allí está su grandeza ante muchos poetas, que se
quedaron en uno sólo, como Cruz Salmerón Acosta.
Para muchos peninsulares, la poesía de Ángel
Hernández, rompe con la barrera de lo efímero. Su poesía es el canto a
la realidad, a lo tradicional, a lo que vemos y luego desaparece, a lo
que tocamos y nos hace llorar, a lo que escuchamos y hace vibrar
nuestras almas, a lo que saboreamos y nos remonta a la primera vez que
nuestra madre nos alimentó con su leche materna, a lo que olemos y nos pone a nadar
en el mundo de los brazos de nuestra amante.
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Aunque no pudo tener en sus manos el libro de
poesías "Desde la Otra Banda" editado por Funda Patrimonio-Sucre,
gracias a nuestro amigo el antropólogo Alfredo Bello y esposa María
Valladares y su equipo, que
muchas veces anheló. Con sus manos confeccionó sus cuadernillos, que más
adelante se unieron para crear esta obra maestra.
Son muchas las poesías que Ángel pudo crear, y que
más adelante saldrá al público, para deleite todos quienes admiramos su
obra. Aunque siempre manifestaba que no quería que se publicaran
sus libros después de muerto.
Hoy día existe un Centro Cultural que lleva con
mucho orgullo su nombre. Quienes junto al Grupo folklórico Tirabukey no
dejan morir su arte, su canto, su poesía, su nombre que significa
honestidad y ejemplo.
Por otro lado, la Cámara Municipal del Municipio ha
solicitado la culminación de la Plaza que lleva su nombre en el Sector
La Otra Banda, la construcción de un museo, y la creación de una
condecoración para el área cultural.
En la próxima oportunidad publicaremos sus
poesías.
Carlos Ysaba López
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SI
YO FUERA PINTOR
SONETO
Si yo fuera pintor, querida
Araya,
pintaría en los versos que cincelo,
al viejo explotador que alzó en tu suelo
los túmulos de sal, con
férrea laya;
De tu picacho abrupto la
talaya
que el céfiro acaricia en blando vuelo;
la luz que fulge en tu azulado cielo
y el mar que besa tu serena playa.
Pintaría también, con
sus detalles,
tu grato ambiente, tus
modernas calles
y el fecundo caudal de tus
salinas;
Y en especial, ejecutando el arte;
pintaría tu célebre baluarte
Santiago de León, que yace
en ruinas!
ÁNGEL HERNÁNDEZ
ARAYA,
15/11/75 |
UNA CORONA DE ESPINAS
SONETO
Tú no duerme en los laureles
ni en regio leche de rosas,
como en el Edén las diosas
que surgen de los pinceles,
Ni ciñes de los vergeles
en tu sien las olorosas
flores albas, tan hermosas
delirios y de claveles;
Ni le adulas al centauro
que llega ansioso de lauro
a tus salíferas minas
A cargar con tu tesoro
y a ofrendarte con desdoro
una corona de espinas.
ÁNGEL HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
LA OTRA BANDA - ARAYA, 08/08/77
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