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120 aniversario del nacimiento del poeta Cruz María Salmerón Acosta
A
la memoria del maestro Alejandro Salazar Frontado
Por: Carlos Ysaba López
Telf. 04168801879-
vocesdesal@yahoo.com
Aún no se ha escrito todo sobre el
poeta del azul, Cruz María Salmerón Acosta, a penas tenemos cuatro
líneas de su vida, cuatro líneas que son verdades a medias, que se
derrumban a medida que avanzamos en las investigaciones. Son 120
años que ayer celebramos de su nacimiento, (2/01/1891-2011). Pero
muchos se resisten a aceptar esa fecha cuando el poeta visualizó por
primera vez la luz de la vida. Seguir hablando del 3 de enero de
1892 es continuar sosteniendo la primera de las falsedades. Debemos
aceptar que a veces cometemos errores y que esos errores se
mantienen en el tiempo con un sólo fin: El de sustentar un andamiaje
de discursos que solo afectan a las generaciones venideras. Debemos
comprender que la verdad nos hace fuertes y sólidos en el tiempo.
En esta oportunidad no quiero ocupar este espacio en
puntos que he tratado en otras oportunidades, solo quiero seguir
contribuyendo en aportar datos que son parte de unos borradores que
he escrito sobre la vida del poeta, que no ha podido descansar
porque no es ningún santo, sino un hombre que camino por la tierra
que hoy pisamos, y que aún conservan sus frescas huellas.
Casi nada guardamos de sus padres y abuelos, esa
información permanece yacente en las páginas del tiempo entre
Manicuare y Araya, bajo los vaivenes del mar, el canto de las aves
marinas y las palabras de los pescadores que se han transmitido de
generaciones en generaciones. Por otro lado, hay documentos
ambarinos que se niegan a morir y dicen verdades que son como el sol
de cada mañana en la nueva Manicuare que está naciendo.
Padres del poeta del azul
Los padres de Cruz María Salmerón Acosta fueron
Antonio Santiago Salmerón Patiño, quien fuera hijo legítimo de Pedro
Salmerón y Petronila Patiño, y Ana Rosa Acosta Salmerón hija
legítima de José de la Cruz Acosta y María Bernarda Salmerón,
naturales y vecinos de esta tierra llena de vida. Antonio y Ana se
casaron el 29/11/1877.
Abuelos del poeta del Azul
Pedro Salmerón Salmerón y Petronila Patiño, quienes
tuvieron un acercamiento importante en la relación familiar, pues la
casa de Guarataro donde vivieron sus padres fue heredada de Pedro
y Petronila, teniendo como actividad económica la industria de la
pesca. Pedro tenía un barco que llegaba hasta las islas del Caribe
en su actividad. Petronila tuvo con Pedro dos hijos varones, debido
a que ésta murió a temprana edad, lo que motivó a Pedro a un segundo
matrimonio con Basiliza Linarez, quien también realizaba para el
momento su segundo matrimonio. Por el otro lado, los abuelos
maternos del poeta, José de la Cruz Acosta y María Bernarda
Salmerón, continuaron su vida en Manicuare.
Como adquirieron sus bienes
Con la muerte prematura e
inesperada de Petronila Patiño, abuela del poeta, Pedro Salmerón les
Deja como herencia a sus hijos Antonio y Juan, una casa en Cumaná,
ubicada en la calle Mariño, que pone a nombre de María Bernarda
Salmerón su abuela, quien asume la custodia de sus nietos porque
eran menores de edad para el momento.
Para marzo del año 1877,
Juan
S erón
Patiño de 25 años de edad, vende a su hermano Antonio Salmerón
Patiño, padre del poeta, la parte que le corresponde de su herencia
de su difunta madre Petronila Patiño de Salmerón, durante su
matrimonio con Pedro Salmerón, y que es la mitad de los 400 pesos
sencillos y sean 320 venezolanos reconocidos en la casa, ubicada la
calle de Mariño, parroquia de Altagracia de esta ciudad. En dicha
casa por varios años funcionó el comercio “Ferretería Rosaud”, que
fue derrumbada el año 2010, junto la contigua, para la construcción
de una edificación para una farmacia que lleva el nombre de la calle
hoy día.
Para el
1ro de Marzo de 1893,
Basiliza
Linarez de Salmerón, madrastra del padre de Cruz María Salmerón
Acosta da en venta al señor Domingo Ruíz una casa de bahareque
situada en Puerto Sucre parroquia de Altagracia que compró a los
herederos Almándoz en fecha 3 de marzo el año de 1888.
El 10 de mayo de 1893,
Pedro
Vicente Gómez de la Sección de Maturín vende a Antonio Salmerón
Patiño, padre del poeta Cruz María Salmerón Acosta, su parte que le
corresponde de la herencia de su finada madre la Sra. Socorro
Linares de Gómez y junto con sus hermanos Pedro, Tomas, Carlota y
Socorro Gómez Linares la mitad de la casa que fue de la finada
señora Dionisia de Linares y que por fallecimiento de esta heredaron
sus legítimas hijas Basiliza Linares de Salmerón y los 4 hijos ya
nombrados de Socorro Linares de Gómez, perteneciendo por tanto a
cada uno de ellos la cuarta parte de la mitad del valor de la
mencionada casa, que se enajenó a favor de Antonio Salmerón. Esta
casa estaba situada en la Calle Arismendi, Parroquia Altagracia, el
fondo de la casa es el río Manzanares, que es la vivienda de que
siempre ha hablado, donde estaba un
muelle
y llegaban los botes de Antonio Salmerón Patiño. Para la época
cuando los muchachos se bañaban en el rio, al sitio se le decía “el
puerto de los Salmerón”. Ya para el momento nuestro insigne poeta
Cruz María tenía apenas 2 añitos de edad.
Más adelante,
el 1 de febrero de
1893, Carmen García da en venta una casa de su propiedad a la señora
Basiliza Linarez de
Salmerón que obtuvo por compra realizada a los herederos de María
López de López que hizo el 12 de julio de 1887.- Dicha casa está
situada en la Calle Zea, Parroquia de Altagracia, tiene 7,52 frente
y 23,73 de fondo al Este. Bien que se registra mucho más adelante,
en el año de 1898.
El 24 de diciembre de 1894,
Pedro Salmerón de profesión pescador, abuelo paterno del poeta vende
al señor Antonio Coronado, vecino de la parroquia Manicuare, su casa
situada en el caserío principal de dicha parroquia, que fue
construida con sus propios recursos, dicha venta la realizó por la
cantidad de 600 Bs.
Para el 21 de diciembre de 1896.
El papá del poeta compra la otra parte de la casa de la calle
Arismendi que tiene como fondo el río Manzanares, a través de un
documento que nos revela: “Nosotros
Antonio Salmerón Patiño y Basilisa Linarez, mayores de edad y de
este vecindario, condueños actualmente de la casa de bahareque y
tejas, sita en la calle de Arismendi, Municipio Altagracia de esta
ciudad, limitada al Norte con casa de la sucesión de Carmen Díaz,
callejón por en medio, al Sur, con la de Magdalena Benítez, frente
al Oeste y fondo al río, la misma que hubimos, la segunda, por
herencia de su finada madre Sra. Dionicia de Linarez, y el primero
por compra que las respectivas partes hereditarias adjudicadas a sus
hijos, de la difunta Socorro Linares de Gómez, hizo a Pedro V de
Gómez y al Sr. Justo Ysava comerciante de esta plaza, hemos
convenido y pactado que Salmerón refaccione a su gusto y
satisfacción como se supone la referida casa, siendo de su cuenta
todos los gastos que se originen reconociendo y garantizando en la
propia finca a Basilisa Linarez la suma de 2.700 Bs. que es
precisamente la mitad del valor de dicha casa estipulada en la
respectiva cartilla de partición, y pagaderos en todo o en partes,
tan pronto como la acreedora los necesite y los exija, sin interés
alguno…” Esta vivienda fue una de las mejores inversiones que
realizó el padre del poeta Antonio Salmerón Patiño.
El 23 de marzo de 1897,
Gregorio Antonio María y Pedro Antonio Patiño mayores de veintiún
años y de este vecindario con el consentimiento su madre y demás
hermanos declaran, vender real y cierta al Sr. Antonio Salmerón
Patiño, también “hermano de ellos”, la piragua "Esperanza" de
nuestra pertenencia por la suma de Doscientos Cuarenta Bolívares,
que hemos recibido del comprador en dinero efectivo, para con ella
atender a los gastos de última enfermedad
mortuoria y entierro
de nuestro Padre el Sr. Pedro Salmerón.- Haciéndose un documento
donde se condiciona la venta, explicando, que: “..Nosotros tomemos a
flete la referida piragua pagando mensualmente la suma de cuarenta
bolívares, mientras su dueño no la necesite o le convenga enajenarla
a otra persona o a nosotros mismos si para entonces estamos en
capacidad de comprarla, declaramos que el bajel está hábil para
navegar, y que se halla libre de todo compromiso, y que nos
obligamos a la evicción y saneamiento de esta venta con nuestros
bienes actuales y futuros. Así lo otorgamos y firman y firmamos en
Cumaná a 23 de marzo de 1897”. Con este documento se puede decir,
que el abuelo del poeta Pedro Salmerón tenía otros hijos naturales
en Manicuare, quienes no llevaban el apellido Salmerón sino Patiño.
Especulando, que el ciudadano Pedro Salmerón no era atendido por sus
hijos legítimos, existiendo allí, una posible enemistad. Como es
sabido, el abuelo del poeta murió en la ciudad de Cumaná.
Con fecha 5 de enero de 1898,
Basiliza Linárez de Salmerón, viuda, y en uso de sus
derechos, manifiesta, mediante documento que recibió en dinero
efectivo, y en diversa porciones a su satisfacción los 2.700 Bs. a
que se refiere la escritura pública que me fue otorgada por el Señor
Antonio Salmerón Patiño el 1 de Diciembre de 1896, para con ellos
atender al pago de varios débitos y a gastos de sus subsistencia.
Por esta entrega, queda el señor Salmerón relevado y libre de la
obligación contraída para conmigo, cancelada la mencionada
escritura, y desde luego, libre también por mi parte de todo
compromiso la casa refaccionada –se refiere a la casa de la calle
Arismendi-- a que se contrae aquel documento, pudiendo disponer de
ella como mejor estime, pues que la ha adquirido con justos y
legítimos títulos. Así lo otorgó y firmó. Como es sabido, por el
presente documento Antonio recibía préstamos de su madrastra
Basiliza Linárez para llevar adelante la industria de pesquería. Es
de considerar que para el momento el poeta tenía apenas 7 añitos
recién cumplidos.
El 1 de febrero de 1898,
Basiliza Linárez de Salmerón, viuda, de este vecindario y en el
libre ejercicio de sus derechos da en venta real cierta a la señora
Ana Rosa Acosta de Salmerón vecino de este municipio de Manicuare,
mediante asentamiento de su esposo Sr. Antonio Salmerón, el cuarto o
casita de su pertenencia que en 1ro de marzo de 1893 compró a la
señora Carmen García, y el mismo es la que está ubicado en la calle
Zea, municipio Altagracia, y efectuó la venta por la cantidad de
1200 Bs.
Como sabemos la industria de la
pesca da dividendos importante, pero también hay que correr con
suerte, y se debe reinvertir en ellos cantidades importantes.
Antonio Salmerón Patiño, padre del poeta era un hombre que asumía
riesgos importante en la vida para llevar adelante su actividad
económica como era la industria de la pesquería, para el 14 de enero
de 1899,
Antonio Salmerón Patiño, declara que debe y pagará a
la Sra. Eusebia Alén de García, también de este vecindario la suma
de 1.400 Bs. prestado para atender las urgencias de su industria de
pesca, que tiene establecido en el lugar nombrado "Guarataro" del
referido Municipio Manicuare. Comprometiéndose en devolverle el
dinero en un lapso de 6 meses o antes en que fuere posible.
Pagándole un interés de 28 Bs. mensuales. Colocando como garantía
sus bienes actuales y futuros: Un tren de pesca y una casa que posee
es esta ciudad, sita en la calle Arismendi, municipio Altagracia.
Indudablemente, la pesca le iba muy bien a Antonio Salmerón, quien
para el 1 de
junio de 1904, Basilisa Linares de Salmerón, mayor de edad y viuda,
le da en venta el
derecho que tiene sobre la casa que me vendieron con pacto retracto,
Antonia, Prayedes y Victoria Cedeño Coronado, con fecha 20 de
diciembre de 1901, de una casa de su propiedad, situada en la calle
Carabobo, municipio Altagracia de este Distrito Sucre. Esta casa fue
realzada como parte una inversión por parte del papá del poeta. Como
podemos ver, el poeta tenía asegurado con todo esto su futuro para
continuar sus estudios en la ciudad de Cumaná. Con suficiente dinero
por parte de su padre, permitiéndole con esto poder entrar en
contacto con las familias más acomodadas, económicamente, para la
época en Cumaná, entre ellos la familia del poeta, y gran amigo,
Antonio Ramos Sucre.
Foto:
Casa donde vivió sus
últimos días el poeta del azul. |